Astrónomos aficionados detectan una señal proveniente de la sonda espacial Voyager 1: Hay pocas misiones espaciales en la historia de la humanidad que no solo hayan trascendido los límites de la ciencia, sino que también hayan llevado la curiosidad humana a nuevas cotas. Las misiones Voyager —Voyager 1 y Voyager 2, lanzadas en 1977— se encuentran entre ellas. Originalmente, estas sondas se enviaron durante unos años para estudiar Júpiter, Saturno y otros planetas exteriores. En aquel entonces, pocos podrían haber imaginado que estas sondas seguirían activas casi medio siglo después, cruzando los límites del sistema solar y adentrándose en el espacio interestelar.
La Voyager 1, la primera de las dos en ser lanzada, se encuentra hoy aproximadamente a 171 unidades astronómicas (UA) de la Tierra. Una unidad astronómica es la distancia promedio entre la Tierra y el Sol. En pocas palabras, la Voyager 1 se encuentra actualmente a aproximadamente 25 mil millones de kilómetros de la Tierra. Esta distancia es tan grande que es difícil de imaginar.
Un hito histórico: la distancia de un día luz
El 13 de noviembre marcará un momento especial para la humanidad. Ese día, la Voyager 1 alcanzará una distancia de un “día luz” de la Tierra. Esto significa que cualquier señal de radio enviada desde la Tierra tardará un día completo en llegar a la Voyager 1 y otro día en regresar.
Esta será la primera vez que el contacto con un objeto artificial durará al menos 24 horas. Este logro no solo simboliza la destreza tecnológica, sino que también demuestra el alcance de la curiosidad humana y el espíritu de exploración.
Los efectos del envejecimiento: Cuando la tecnología se desgasta
Aunque las misiones Voyager se consideran un gran éxito, es natural que la tecnología envejezca con el tiempo. El combustible de la Voyager 1 se está agotando gradualmente. Esto ha obligado a la NASA a apagar algunos instrumentos científicos para permitir que otros sistemas vitales funcionen durante más tiempo.
A lo largo de los años también han surgido numerosos desafíos técnicos. En un momento dado, la Voyager 1 comenzó a enviar datos ilegibles, compuestos únicamente por ceros y unos, lo que indica un error de memoria. Posteriormente, su transmisor principal también se apagó.
En octubre de 2024, la NASA tomó la audaz decisión de activar su transmisor de respaldo, que se utilizó por primera vez desde 1981. Esta acción restableció el contacto estable con la Voyager 1. Mantener contacto con una nave espacial tan distante es una maravilla de la ingeniería moderna.
Señal extremadamente débil, pero contacto posible.

Según la NASA, la señal de la Voyager 1 es extremadamente débil. Su potencia al llegar a la Tierra es solo equivalente a 10 elevado a 16 vatios. En comparación, un reloj digital típico consume aproximadamente 20 mil millones de veces más energía.
A pesar de esto, la Red de Espacio Profundo de la NASA recibió con éxito esta débil señal. Este logro demuestra el poder de la ciencia moderna y la tecnología de las comunicaciones.
Un logro histórico de los astrónomos aficionados
El giro más emocionante de esta historia se produjo cuando un grupo de astrónomos aficionados también capturó la señal de la Voyager 1. Utilizando el histórico radiotelescopio Dwingeloo en los Países Bajos, el grupo de radioaficionados AMSAT logró esta hazaña.
Este es el mismo grupo que capturó la señal de la Voyager 1 en 2006, pero en aquel entonces, la distancia era relativamente corta. Ahora que la nave espacial ha viajado mucho más lejos, su señal se ha debilitado aún más. Capturar esta señal a pesar de contar con recursos limitados se considera un logro extraordinario.
El voluntario Thomas Telkamp explicó en un simposio que la Voyager 1 ha viajado tanto a lo largo de los años que su señal se ha debilitado extremadamente. Capturar esta señal sin los recursos de una gran organización como la NASA fue aún más difícil.
Desafíos técnicos y soluciones creativas
El radiotelescopio Dwingeloo se diseñó originalmente para observaciones de baja frecuencia, mientras que la señal de telemetría de la Voyager 1 llega a 8,4 GHz. Para solucionar este problema, el equipo tuvo que instalar un nuevo sistema de antena.
La estructura del telescopio es menos reflectante a frecuencias más altas, lo que dificulta la captura de señales débiles. Además, el movimiento de la Tierra y la Voyager 1 provoca un efecto Doppler en la frecuencia de la señal. Se utilizaron cálculos orbitales para corregir esto, lo que permitió distinguir la señal del ruido.
Finalmente, el análisis confirmó que la señal detectada provenía efectivamente de la Voyager 1.
El fin de la misión se acerca, pero el legado perdura
Si bien este logro es inspirador, la Voyager 1 se encuentra en sus etapas finales. Sus sistemas restantes también se apagarán en los próximos años debido a la escasez de combustible y la disminución de energía. Los científicos estiman que la Voyager 1 quedará completamente en silencio a principios de la década de 2030.
Después de eso, ni la NASA ni los astrónomos aficionados podrán recibir señales de ella. Sin embargo, su historia perdurará para siempre.
Un ejemplo imborrable de la curiosidad humana
La historia de la Voyager 1 no es solo el viaje de una nave espacial, sino un ejemplo de la curiosidad humana, la perseverancia y la destreza tecnológica. Su tenue señal, enviada desde 25 000 millones de kilómetros de distancia, nos recuerda lo inagotable que es nuestro deseo de exploración.
Siempre que miramos el cielo nocturno, es inspirador saber que en algún lugar lejano, en las profundidades del espacio, una pequeña nave espacial hecha por el hombre todavía está viajando, un símbolo del coraje y la curiosidad de la humanidad.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la Voyager 1?
Es una sonda espacial lanzada en 1977 para estudiar los planetas exteriores y que hoy viaja más allá del sistema solar.
¿Qué significa que esté a un “día luz” de la Tierra?
Significa que una señal tarda un día completo en llegar desde la Tierra hasta la nave.
¿Por qué su señal es tan débil?
Porque está a unos 25 mil millones de kilómetros de distancia, lo que reduce enormemente la potencia que llega a la Tierra.
¿Quién logró captar su señal recientemente?
Un grupo de radioaficionados utilizando el radiotelescopio Dwingeloo en los Países Bajos.
¿Cuándo terminará la misión de la Voyager 1?
Se estima que dejará de enviar señales a principios de la década de 2030 debido a la falta de energía.

