En los últimos años, un programa de ayuda ha sido un tema recurrente en el mercado laboral español: el Subsidio para Desempleados (Subsidio para mayores de 52 años). Este subsidio ya no es solo un alivio temporal, sino que se ha convertido en un puente permanente entre el desempleo y la jubilación para miles de personas. Si bien el número de desempleados que recibían este subsidio era de aproximadamente 360.000 en diciembre de 2019, para diciembre de 2025 esta cifra había ascendido a más de 455.000, lo que representa un aumento total de más del 25 %. Esto ha ocurrido a pesar del descenso de la tasa general de desempleo, lo que en sí mismo pone de manifiesto una paradoja.
Esta situación indica claramente que el desempleo en la tercera edad (mayores de 50 años) se ha convertido en un problema cada vez más grave en España. A finales de 2025, aproximadamente 750.000 personas mayores de 50 años estaban desempleadas, y este grupo de edad recibía aproximadamente el 60 % del subsidio auxiliar por desempleo del país. Estos datos sugieren que un número significativo de personas depende de esta ayuda directamente durante su jubilación, sin reincorporarse plenamente al mercado laboral.
Cómo funciona actualmente el subsidio para mayores de 52 años
Este subsidio para mayores de 52 años está diseñado para quienes ya han agotado su prestación por desempleo (paro contributivo) u otros subsidios y ya han realizado la cotización mínima requerida para la jubilación (cotización). Se trata de una ayuda subsidiaria, lo que significa que su objetivo es proporcionar ingresos mínimos y seguridad social, no una sustitución completa del salario.
La cuantía de este subsidio es fija y equivale al 80 % del IPREM. Considerando el IPREM actual de 600 euros, esta ayuda asciende a aproximadamente 480 euros al mes, lo que proporciona unos ingresos anuales de 5760 euros en 12 pagos a lo largo del año. Aunque esta cantidad pueda parecer pequeña, su principal ventaja reside en su duración y las aportaciones a la pensión.
La característica más importante de esta ayuda es que se puede recibir de forma continuada hasta la edad legal de jubilación. Además, mientras una persona recibe este subsidio, el Servicio Español de Empleo Estatal (SEPE) cotiza a la seguridad social en su nombre, con un 125% de la base imponible. Esto significa que se añaden aproximadamente 1700 euros de cotizaciones mensuales al cálculo de la pensión futura. Por ello, muchas personas utilizan este subsidio como un puente permanente entre la pérdida del empleo y la jubilación.
¿Qué significa esto realmente para las personas mayores de 50 años?
Si tienes más de 50 años y resides en España, este subsidio es a la vez una red de seguridad y una posible trampa. La ventaja es que te proporciona unos ingresos mensuales fijos mientras sigues cotizando a tu pensión. En un momento en que la edad dificulta encontrar trabajo, este apoyo proporciona alivio financiero y psicológico.
Pero la contrapartida es igualmente importante. En muchos casos, este subsidio puede disuadir a las personas de buscar otro empleo, especialmente cuando los empleos disponibles son temporales, mal remunerados o inestables. En ocasiones, los ingresos netos del trabajo, al considerar los gastos de viaje, el tiempo y otras responsabilidades, no parecen tan atractivos como este subsidio. Como resultado, algunas personas, sin darse cuenta, se mantienen fuera del mercado laboral durante períodos prolongados.
Desde una perspectiva de planificación personal, es importante considerar este subsidio como un colchón temporal, no como una estrategia principal de jubilación. Actualizar habilidades, obtener nueva formación, explorar opciones de autoempleo o aprovechar los incentivos disponibles para trabajadores mayores puede tener un impacto significativo en las pensiones y el nivel de vida futuros.
Un gran desafío para las políticas públicas
A nivel gubernamental, este será un doble desafío en los próximos años. Por un lado, es crucial mantener la seguridad de quienes no están realmente en condiciones de volver a emplearse. Por otro lado, es igualmente importante garantizar que estos subsidios no se conviertan gradualmente en la opción habitual, empujando a una gran población a la jubilación anticipada con una situación económica debilitada.
Los responsables políticos deben encontrar medidas equilibradas que incentiven a los trabajadores mayores a regresar al trabajo sin socavar su seguridad. Los incentivos fiscales para los empleadores, los modelos de trabajo flexibles y los programas de capacitación adaptados a las diferentes edades pueden desempeñar un papel clave en este sentido.
Cómo llegamos a esta situación: Cambios en las normas y su impacto
Para comprender la naturaleza actual de este subsidio, es importante examinar los cambios ocurridos en la última década. En 2012, el gobierno aumentó el límite de edad para esta asistencia de 52 a 55 años y también redujo la contribución a la pensión del 125 % al 100 %. Este cambio redujo tanto el número de beneficiarios como el atractivo de la asistencia.
Sin embargo, en 2019, el gobierno implementó otro cambio importante, restableciendo el límite de edad a los 52 años y la contribución a la pensión al 125 %. Tras esta decisión, el número de beneficiarios de este subsidio aumentó de forma constante. Curiosamente, entre 2023 y 2025, mientras que el número de desempleados mayores de 50 años disminuyó aproximadamente un 8 %, el número de quienes lo recibieron aumentó más del 5 %.
Esta discrepancia muestra que la brecha entre las cifras oficiales de desempleo y la realidad está creciendo. Muchas personas permanecen técnicamente desempleadas y mantienen la formalidad de la búsqueda de empleo para no perder esta ayuda, incluso si no buscan trabajo activamente.
Conclusión: La necesidad de un equilibrio entre seguridad y oportunidades
Este subsidio para mayores de 52 años se ha convertido en un pilar vital del sistema de seguridad social español. Ayuda a millones de personas a alcanzar la jubilación con estabilidad financiera y dignidad. Pero, al mismo tiempo, también expone las profundas raíces del desempleo en la tercera edad y las limitaciones del mercado laboral.
La verdadera pregunta en el futuro no será si este subsidio debe continuar, sino cómo reestructurarlo para que ofrezca seguridad y oportunidades. Solo entonces este programa se convertirá en una solución social equilibrada, no solo en un último recurso.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el subsidio para mayores de 52 años?
Es una ayuda asistencial destinada a personas desempleadas de 52 años o más que han agotado el paro y cumplen los requisitos de cotización para la jubilación.
¿Cuánto dinero se cobra con este subsidio?
La cuantía es el 80 % del IPREM, lo que actualmente equivale a unos 480 euros al mes en 12 pagas.
¿Hasta cuándo se puede cobrar el subsidio?
Puede percibirse de forma continuada hasta alcanzar la edad legal de jubilación, siempre que se sigan cumpliendo los requisitos exigidos.
¿El subsidio cotiza para la pensión?
Sí, mientras se cobra, el SEPE cotiza por el beneficiario al 125 % de la base mínima, lo que influye positivamente en la futura pensión.
¿Es obligatorio seguir buscando empleo para mantener la ayuda?
Sí, es necesario mantenerse inscrito como demandante de empleo y cumplir con las obligaciones que marca el SEPE para no perder el subsidio.