El próximo 17 de febrero, un impresionante eclipse solar anular cruzará los cielos de la remota Antártida, ofreciendo uno de los espectáculos astronómicos más fascinantes del año. Este fenómeno, conocido popularmente como el “anillo de fuego”, transformará momentáneamente la apariencia del Sol y sumergirá una de las regiones más aisladas del planeta en una atmósfera casi sobrenatural. Aunque pocas personas podrán presenciarlo en persona debido a su ubicación extrema, el evento despierta un enorme interés científico y mediático por la belleza y rareza de su desarrollo.
Un eclipse solar anular ocurre cuando la Luna se interpone directamente entre la Tierra y el Sol durante la fase de luna nueva, pero se encuentra en un punto más lejano de su órbita elíptica. Debido a esa distancia adicional, el disco lunar se ve ligeramente más pequeño que el solar desde nuestra perspectiva. Como resultado, en lugar de cubrirlo por completo, deja visible un fino aro de luz alrededor de su silueta oscura. Ese brillante círculo dorado es el famoso “anillo de fuego”, una visión que combina dramatismo y precisión cósmica.
La fase inicial: comienza el eclipse parcial

El espectáculo dará inicio con la fase parcial del eclipse, un momento que los aficionados a la astronomía llaman “primer contacto”. En ese instante, la Luna parecerá dar un pequeño “mordisco” al borde del Sol. A partir de ahí, su silueta avanzará lentamente sobre el disco solar, reduciendo progresivamente la luz visible. Con el paso de los minutos, el Sol adoptará la forma de una delgada media luna brillante suspendida sobre el paisaje helado antártico.
Durante esta etapa, la iluminación ambiental cambiará de manera sutil pero perceptible. Las sombras se volverán más nítidas y el entorno adquirirá una tonalidad extraña, casi crepuscular. Es una transición gradual que prepara el escenario para la fase más impactante del evento.
El inicio de la anularidad: aparece el anillo de fuego

La fase culminante comienza cuando la Luna se sitúa completamente dentro del disco solar sin cubrirlo por completo, dando lugar a la anularidad. En ese instante, el cielo se oscurece notablemente y el Sol se convierte en un círculo luminoso perfecto que rodea la sombra lunar. Este segundo contacto marca la aparición oficial del “anillo de fuego”, una imagen tan precisa como efímera.
En puntos específicos de la Antártida, esta fase durará poco más de dos minutos. Durante ese breve lapso, la mayor parte del Sol permanecerá oculta, dejando visible únicamente su borde exterior como un aro dorado suspendido en un cielo oscurecido. La sensación es la de observar una joya encendida flotando en el firmamento.
El punto máximo del eclipse

El momento de máxima intensidad se produce cuando la Luna alcanza el centro aparente del Sol desde la perspectiva del observador. En ese punto, el anillo luminoso se ve más uniforme y simétrico que en cualquier otro instante del eclipse. Es el clímax visual del fenómeno y el momento más esperado por científicos y observadores.
A pesar de la tentación de mirar directamente este espectáculo, es fundamental recordar que observar el Sol sin protección puede causar daños graves y permanentes en la vista. Incluso durante un eclipse anular, la luz solar sigue siendo peligrosa. El uso de gafas certificadas para eclipses o filtros solares especializados es absolutamente imprescindible para una observación segura.


Tras el máximo del eclipse, la Luna comienza a desplazarse hacia el borde del Sol. El anillo dorado se rompe gradualmente, señalando el inicio de la fase parcial final. Durante la siguiente hora, el disco solar recupera lentamente su forma completa a medida que la Luna se retira de su camino.
Este proceso concluye con el llamado “cuarto contacto”, cuando el último fragmento de la silueta lunar abandona el Sol. La luz diurna vuelve a la normalidad y el fenómeno llega a su fin, dejando tras de sí una experiencia inolvidable para quienes pudieron observarlo.
Un fenómeno conectado: el eclipse lunar posterior
Los eclipses suelen presentarse en pares. Después de este eclipse solar anular, el calendario astronómico traerá otro evento destacado: un eclipse lunar total conocido popularmente como “Luna de sangre”. Durante ese fenómeno, la Tierra se situará entre el Sol y la Luna llena, proyectando su sombra sobre nuestro satélite y tiñéndolo de un tono rojizo.
Este encadenamiento de eventos recuerda la precisión del movimiento orbital y la armonía de los cuerpos celestes. El eclipse anular del 17 de febrero no solo será un espectáculo visual impresionante, sino también una oportunidad para reflexionar sobre la mecánica del sistema solar y la extraordinaria sincronización que hace posibles estos fenómenos.
En definitiva, el “anillo de fuego” sobre la Antártida promete ser una demostración impactante de la belleza del cosmos. Aunque su visibilidad estará limitada a una de las regiones más inhóspitas del planeta, su importancia científica y su atractivo visual lo convierten en uno de los acontecimientos astronómicos más destacados del año.
Preguntas frecuentes
1. ¿Qué es un eclipse solar anular?
Es un tipo de eclipse en el que la Luna pasa frente al Sol pero no lo cubre por completo, dejando visible un brillante “anillo de fuego”.
2. ¿Cuándo ocurrirá este eclipse anular?
El eclipse solar anular tendrá lugar el 17 de febrero y su fase máxima se observará sobre la Antártida.
3. ¿Dónde será visible el eclipse?
Principalmente será visible desde regiones de la Antártida y zonas cercanas del océano Austral.
4. ¿Es seguro mirar un eclipse solar sin protección?
No. Mirar el Sol sin gafas especiales para eclipses puede causar daños graves y permanentes en la vista.
5. ¿Cuánto dura la fase del “anillo de fuego”?
La fase de anularidad dura solo unos minutos, generalmente alrededor de dos minutos en su punto máximo.